Karl Jochen Rindt, el único Campeón post mortem de la Fórmula 1

Fue el único de los 32 campeones mundiales de Fórmula 1 que no lo supo. Cuando fue consagrado, tras el Grand Prix de los Estados Unidos de 1970, el 4 de octubre, llevaba muerto menos de un mes.

Por: @cbenitz

Nunca imaginó Karl Jochen Rindt que el destino le iba a quitar más cosas de las que le iba a dar. Desde pequeño sufrió la ausencia de sus padres (quienes murieron en medio de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en Alemania) cuando tenía tan solo 15 meses. Bajo la crianza de sus abuelos maternos se trasladó a Graz, donde le hicieron adoptar la nacionalidad austríaca.

Rindt creció con una personalidad muy fuerte, rebelde y era muy raro verlo con una sonrisa. Todo esto se fue acrecentando, ya que durante su niñez y juventud sus abuelos le concedieron todos sus caprichos para que no se notara la falta de sus progenitores. Así fue que por un pedido casi a gritos tuvo su primer Jaguar Sport con el que inició su campaña deportiva. En Goodwood, sintió arriba de su auto el placer de la velocidad, de lo incierto, y decidió con todas sus ganas que pasaría el resto de su vida como corredor.

Fue en su país que a bordo de un Alfa Romeo Giuletta TI 1300 consiguió sus primeros triunfos, pero más importante aún fue que su nombre comenzó a resonar por todo el ambiente automovilístico. En 1963 decidió probar suerte con los monopostos y gracias a la ayuda de Barry Bland compitió en la Fórmula Junior.

Tras la muerte de Bland, Rindt quedó como primer piloto del equipo y sus actuaciones cada vez acaparaban más la atención del público, que veía en Jochen a un gran piloto. Uno de esos momentos fue en Cristal Palace donde venció nada menos que a Graham Hill. Pero cuanto más confianza tomaba con el mundo del automovilismo, más hacía notar su personalidad y tiraba municiones gruesas contra cualquiera. Así fue cuando se enteró que los británicos lo llamaban “austríaliano”. Enfurecido respondió que:

“los ingleses son tan necios que no pueden creer que un buen piloto no sea australiano”.

También se dio el lujo de rechazar una buena oferta que le había hecho Rod Walker para integrarlo en su equipo de Fórmula 1 y otra de Ferrari para el Mundial de Sport. Sin embargo, le dio el visto bueno a la propuesta de John Cooper para manejar sus autos.

Sus comienzos no fueron los esperados ya que en su debut, nada menos que en Austria, tuvo que abandonar cuando piloteaba un Brabham-BRM. No siempre sus abandonos eran por problemas mecánicos, sino que muchas veces abandonaba por voluntad propia cuando veía que no podía sumar puntos.

“Para mí no tiene sentido seguir en la pista si ya no tengo posibilidades de vencer”

Añadió en varias oportunidades. Los fines de semana competía con la F-2 y por sus reiterados triunfos se ganó el apodo de “Rey de la Fórmula 2”. En 1964 ganó, junto a su compañero Masten Gregory, las 24 Horas de LeMans.- Su gran salto fue cuando llegó a la escudería Lotus, al ser convocado por Colin Chapman para ocupar la butaca del fallecido Jim Clark. El cambio no le modificó su forma de pensar y cuando tuvo que criticar a su equipo lo hizo sin pelos en la lengua, algo que con otros pilotos no pasaba.

“Mucha gente cree que yo soy más valiente que Dick Tracy. Pero puedo asustarme como cualquiera”

Jochen Rindt consiguió su primera victoria en la carrera de Watkins Glen, pero casi no hubo festejos porque en un accidente Graham Hill, su coequiper, había sufrido las fracturas de sus dos piernas. Luego vinieron los triunfos en Mónaco, Holanda, Francia, Inglaterra y Alemania.

1970 tenía que ser su año y por eso Chapman puso a su servicio el magnífico Lotus 72.

“Me están saliendo las cosas tan bien, que me da miedo”

Les confesó una vez a sus más allegados.

Y el destino parecía darle la razón cuando unos días antes (justamente en el Gran Premio de Austria) debió abandonar debido a que el motor de su auto se había roto. Pero el 4 de septiembre fue cuando se vio cara a cara con la muerte. Su Lotus hizo una pirueta inexplicable al encarar la curva Parabólica de Monza, a más de 170 km/h. Luego de un zigzagueo en el momento del frenaje comenzó el despiste con el posterior impacto de frente contra las vallas de contención, y el retorno a la pista. Bernie Ecclestone, su amigo y manager comprendió lo sucedido cuando vio que Rindt no salía del auto. Al llegar al lugar del hecho lo vio inconsciente y sangrando. Enseguida una ambulancia lo trasladó al hospital de Monza, pero no sirvió de nada. Jochen Rindt había fallecido.

“Yo le recomendé que aceptara la oferta de Lotus, porque quería verlo campeón del mundo. Aunque habían un par de cosas que no me gustaban, como por ejemplo el tema de la seguridad. Colin Chapman siempre tendía a llevar las cosas al límite” (Bernard Charles Ecclestone, a quien Rindt comenzó a llamar ‘Bernie’, tal como se lo conoce desde hace 40 años)

Las teorías del accidente fueron muchas, pero ninguna lo suficientemente clara. Chapman tuvo que enfrentar un gran juicio, hasta que se le otorgó la culpa al fabricante de la punta de eje rota.

“La dupla Chapman-Rindt prometía ser dinamita. Opuestos por temperamento, Colin podía ser taimado, Rindt testarudo. Ambos querían hacer las cosas a su manera y a Jochen no le gustaba la disciplina. Pero la ambición de Rindt era simple, quería ser campeón del mundo y para lograrlo necesitaba un auto competitivo y confiable, y Chapman era un genio innovador” (Louis Stanley, director deportivo de BRM).

Algunos testimonios de la época luego de su partida.

“Jochen era un hombre extraño. No le gustaba mucho la gente y no era fácil tratarlo. Sentía que la mayoría eran tontos. Pero también era gentil, particularmente si alguien necesitaba ayuda” (Jackie Stewart, amigo y rival)

“Cuando trabajaba, no saludaba a nadie. Pero fuera de los boxes, cuando se había terminado, aceptaba hablar de todo. Y cuando hablaba de fierros era el más realista, el más preciso. Puede ser que, como era el mejor, no necesitaba esconder nada. No lo sé. Lo que sé es que Rindt fue el corredor más abierto que yo encontré el primer año que fui a correr en Europa” (Carlos Reutemann)

“El viernes (4 de setiembre) desayunamos juntos y hablamos del Lotus 72. El auto que Jochen iba a correr era nuevo y Chapman me lo dio a probar a mí. Por mirar los espejos, me tragué en la frenada de la Parabólica a la Ferrari de Ignazio Giunti. Jochen estaba muy serio: ‘Emerson, después quiero conversar con vos’. ‘Estoy acabado’, pensé” (Emerson Fittipaldi, coequiper de Rindt)

“Durante toda la temporada, Jochen estuvo preocupado por la fragilidad del Lotus 72. Se la pasaba diciéndome ‘no me llevo bien con este auto, se va a romper en cualquier momento’”. (Stewart)

“¿Qué voy a hacer con este muchacho? Tiene reflejos de rayo, es muy rápido pero insiste en decirme cómo tengo que diseñar mis autos” (Colin Chapman)

“No pude dormir en toda la noche pensando en lo que Jochen iba a decirme. Era un tipo directo y no perdía tiempo. Me dijo que quería que en 1971 ocupase su lugar en el equipo de Fórmula 2 que tenía en sociedad con Bernie Ecclestone. Como no había reparado el auto que yo había roto el día anterior, Chapman le dio el que yo iba a correr al día siguiente” (Fittipaldi)

“Probablemente por instigación de Chapman, Jochen no estaba usando alerones en su auto. Había encontrado que así conseguía 800 rpm más. Entonces, Colin me mandó a la pista sin los alerones. Nunca manejé un auto de carrera tan horrible en mi vida. Era muy, muy inestable y se sentía que la cola se levantaba“ (John Miles, el tercer piloto del equipo Lotus en aquel Grand Prix de Italia)

“Jochen me pasó a la entrada de la recta trasera y yo iba diez metros atrás suyo cuando frenamos de 190 mph a 150 para doblar en la Parabólica. Repentinamente el Lotus salió disparado para un lado, después para el otro, y se clavó contra el guard-aril, a la izquierda. Pareció explotar en una nube de polvo. De golpe me ví esquivando pedazos de auto y una rueda suelta. Acabó en un instante” (Denis Hulme, piloto de McLaren)

“Miré alrededor y ví a Jochen. Estaba tirado en la parte trasera de una pick-up Volkswagen y parecía que nadie estaba atendiéndolo. Sus ojos estaban cerrados. Miré más de cerca y ví una seria herida en su tobillo izquierdo y en su pie. No estaba sangrando. En ese momento supe que Jochen se había ido” (Stewart)

“El accidente se debió a una falla mecánica. El Lotus 72 usaba frenos delanteros internos, de manera que uno de los ejes se quebró en la frenada, dejando una rueda sin frenos y tornando al auto incontrolable. Jochen nunca se abrochaba las correas del cinturón de seguridad que toman de las ingles y que impiden deslizarse hacia abajo en caso de un accidente frontal. No le gustaban, decía que no eran confortables y eso jugó un papel central en las heridas. Con el impacto se deslizó hacia delante y se cortó la yugular con la hebilla” (Stewart)

El campeonato siguió su marcha y el belga Jacky Ickx -que conducía una Ferrari y había ganado en Canadá- quedaba cerca del título. Pero fue solo una ilusión ya que en Watkins Glen Emerson Fittipaldi, a bordo de un Lotus similar al de Rindt, ganó la carrera. Automáticamente, el 4 de octubre Karl Jochen Rindt se convirtió en el primer campeón post-mortem de Fórmula 1.

“Cuando supe que había perdido el campeonato, sentí una especie de liberación. Si lo hubiera ganado, no me habría sentido satisfecho en lo absoluto. Jochen lo merecía” (Jacky Ickx).

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