Luz, cámara…. Verde! – El automovilismo deportivo en el séptimo arte.

Ante el reciente estreno de “Rush” vale la pena repasar un poco esa relación poco común entre cine-automovilismo.

Por: @inkp789

A pesar de las buenas críticas que recibió Rush en principio, no cabe duda que antes de su aparición, el cine debe un gran homenaje a las carreras de autos, ya que desde la mítica “Grand Prix”, producida en 1966, nunca una película volvió a retratar de modo tan brillante el mundo de la velocidad.

De manera fuerte, estruendosa, tan inesperada y sorprendente, obligando al espectador a agarrarse de su banquillo en el cine, generando una furia mezcla del impacto auditivo con una excelente realización visual, así iniciaba la obra cumbre de John Frankenheimer “Grand Prix”, estrenada en el año 1966. Quizá su director, hace más de 47 años, no esperaba que la misma sería hasta hoy la joya cumbre del séptimo arte en lo que refiere al automovilismo deportivo. A pesar de no contar con la aplanadora tecnológica y audiovisual con la que hoy en día contamos, el realismo que se vive en “Grand Prix” hacen que el espectador se sienta uno más, motivo de ello es el trabajo puntilloso realizado por su creador, ya que el mismo se involucró de lleno siguiendo una temporada completa de Fórmula 1, hablando con todos los pilotos y convenciéndolos de la seriedad de su proyecto, instalando cámaras en todas partes y hasta patentando de alguna forma lo que hoy en día son las cámaras onboard, que son habitués en su película. Por ello, su obra refleja autos reales, en tiempo real y a velocidad real.

Su elenco fue de lo más jerarquizado que pudo conseguirse en aquellos años: James Garner, Yves Montand, Toshiro Mifune y Eva Marie Saint. También la gran colaboración de pilotos reales, siendo Graham Hill uno de los más vistos en la película, junto a Phill Hill, Lorenzo Bandini, Denis Hulme, Jochen Rindt, Jim Clark y a unos cuantos más, con las apariciones de hombres de otras épocas como Juan Manuel Fangio y Giuseppe Farina. 

El argumento de la película gira en torno a cuatro competidores con distintos panoramas: un campeón en declive, su colega que intenta un regreso tras un grave accidente, un tercero que es echado de un team y recala en la escudería rival y la consabida promesa en ciernes. No faltan la gloria, las miserias de cada uno, las mujeres y los miedos interiores. Vale resaltar de nuevo, que si bien no se contaba aún con los llamados “efectos especiales”, la genialidad del director y sus colaboradores, que aplicaron todo su ingenio y esmero para realizarla, colocando por ejemplo, cámaras en los autos.

Cuentan, que entre los descansos de la filmación, y entre Gran Premio y Gran Premio, se organizaban carreras entre los pilotos que participaban de la película y el propio Garner, en las cuales el actor norteamericano no desentonaba, llegando a superar a sus rivales en  alguna que otra carrerita. Grand Prix fue galardonada en el año 1966 con los Oscars a mejor montaje, mejor sonido y mejores efectos sonoros.

Si bien está “Grand Prix” es sin discusión la película más recordada de la historia, eso no significa que haya sido la primera, o la última en hacerse referente al automovilismo. Primero, tengamos en cuenta que el cine como el automovilismo nacieron a fines del Siglo XIX y es probable que su primer encuentro haya sido en el año 1916, con la película “La carrera” (“The Race”), elaborada por George Melfor y con Anita King, una doble de riesgo devenida en actriz. Así también apareció “Batiendo el Récord” (“The Roaring Road”) en el año 1919, con Wallace Reid, quien fue quizá el primer actor que se identificó con el automovilismo por su posterior aparición en “A toda máquina” (“Double Speed”) de 1920.

La euforia de Hollywood fue en aumento y fueron lanzadas en 1932 “El pueblo ruge” (“The croad roars”) con James Cagney, en 1954 “Carrera de hidalgos” (“Johnny Dark”) con Tony Curtis, en 1955 salió “El circuito infernal” (“The racers”) con Kirk Douglas, y nuevamente Curtis junto a Jack Lemmon en “La carrera del Siglo” (“The great race”) de 1965.

Trailer de “The Great Race” – 1965:

Hasta que en el año 1969, el gran Paul Newman interpreta la película “Winning”, en donde encarna a un ambicioso piloto que en su afán de conquistarlo todo, pone en riesgo la relación con su esposa (Joanne Woodward, también su señora en la vida real) y que paraliza los corazones con la escena –verídica- del choque en cadena en las 500 de Indy de 1968. Este film cuenta con una breve aparición de Dan Gurney, un síntoma de protagonismo que se repetiría dos años después con varios de sus colegas en “Le Mans”.

Así inicio el ambicioso proyecto del director Lee Katzin y del galardonado Steve McQueen. El mismo McQueen había corrido con Peter Revson las 12 horas de Sebring en 1970 y fue siempre un apasionado por el automovilismo. Jacky Ickx, Jean Pierre Beltoise, Mike Parkes y Joseph Siffert fueron algunos de los rostros más famosos que desfilaron por la película, que tenía como argumento central el duelo entre la Ferrari del alemán Erich Stahler y el Porsche de Michael Delaney, es decir, Steve McQueen. Gracias al buen montaje y al fantástico sonido del 917, que aparece en toda su dimensión, “Le Mans” tiene muy poco que envidarle y se posiciona como una de las más grandes joyas cinematográficas del automovilismo.

Acá va el tráiler de “Le Mans”

Luego se realizó un documental que retrata  la crudeza de la competición y la delgada línea que separa la vida de la muerte, la misma se realizó en el año 1975 y se llamó “Uno por Uno” (“One by One”) y contó con la participación de pilotos auténticos como Jackie Stewart, Francois Cevert,Mike hailwood y Niki Lauda. Luego apareció en el año 1977 “Un instante, una vida” (“Bobby Deerfield”) en la cual se aprecia a un Al Pacino en una encrucijada cuando uno de sus pilotos amigos sufre un accidente y lo obliga a reflexionar sobre su profesión, y el romance que vive con una chica que sufre de una enfermedad terminal. Para esta película, se dio el caso de que Jose Carlos Pace, en vez de lucir su nombre en su buzo, lucía el de “Bobby Deerfield”, ya que Al Pacino “tomo su lugar” en el equipo Brabham en el año 1977.

Luego ya tenemos producciones quizá más recientes, como la de 1990 “Dias de Trueno” (“Days of Thunder”), en donde Tom Cruise personificaba a Cold Trickle, un ambicioso y por momentos intolerante corredor de NASCAR. Este film es más recordado por el inicio de su romance con Nicole Kidman antes que por la calidad argumentativa del mismo, en donde despertó la ira de los fans de los “Stocks Cars”.

Ya en 2001, luego de ir por los paddocks para poder conocer más a profundidad el “gran circo”, a parte de no recibir el apoyo de la F1 más si de la CART, el gran Sylvester Stallone lanzó “Driven”, la cual no tuvo un éxito y más bien mostro un rostro muy exagerado el mundo de las carreras norteamericanas, a parte de centrarse en un tema recurrente como la del piloto veterano (John Tanto) que regresa para demostrar que aún no está acabado, que se involucra con los más jóvenes y en donde ocurren romances fuera de las pistas. No hace falta mencionar la utópica “carrera” en las calles sin control, con monopostos que en teoría eran de exhibición, lo cual simplemente agranda el aura de exageración de está película.

Si bien estas fueron las famosas películas, y sin duda hubieron miles más aún menos exitosas, también se realizaron innumerable cantidad de documentales retratando historias, biografías, y situaciones de diversos pilotos. Por ejemplo no faltan los tributos realizados a Juan Manuel Fangio, por parte de Hugh Hudson con “Fangio” de 1973, de Rom{an Viñoly Barreto con “El Demonio de las Pistas” de 1950, que incluyó a Armando Bo en el reparto, o también “Operación Fangio”, a cargo de Alberto Lecchi y protagonizada por Dario Grandinetti.

También se encuentran casos en Brasil, con la producción “O fabuloso Fittipaldi” de Héctor Babenco, realizada en 1973, todo un culto a Emerson, y la producción francocanadiense llamada “Formule Villeneuve” de 1983, que exalta la notable figura del legendario y nunca olvidado Gilles.

Las motos no se quedaron atrás, y con la colaboración del gran Giacomo Agostini, Jack Findlay y Santiago Herrero en los principales roles, se estrenó en 1969 “Continental Circus”, film testimonial de Jerome Laperrousaz, que careció de actores profesionales.

Escenas de Continental Circus

Este fue un breve repaso de las películas que marcaron historia en el automovilismo, sin importar su éxito, son una joya que todo fan del automovilismo no solo debe ver, si no que debe guardar en su videoteca. Este año se suma a la lista la película “Rush”, del galardonado Ron Howard (El Codigo da Vinci, Una mente brillante), que retrata la vibrante pelea que tuvieron por el título mundial del año 1976 los pilotos James Hunt (Chris Hemsworth) y Niki Lauda (Daniel Bruhl). Por las primeras críticas que recibió, dicen que comparte podio con Grand Prix y Le Mans como una de las más grandes obras cinematográficas del deporte motor, eso está en veremos y al final depende del gusto de cada uno. Lo importante es agarrar pororó y disfrutar del rugir de los motores.

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