“El día más triste de mí vida” (y el auto que ganó y perdió un campeonato)

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En Europa, las apreciaciones sobre el mismo eran casi diametralmente opuestas.

En el estacionamiento del Casino Caesares Palace, en Las Vegas, EE.UU. se daría uno de los episodios más ambiguos para quienes simpatizan por latinoamericanos más allá de las nacionalidades. Llegaban a la última fecha del campeonato de 1981 con opciones de campeonar, Nelson Soutomaior Piquet, joven promesa proveniente de Río de Janeiro, Brasil en su 4ª temporada en la máxima categoría y Carlos Alberto Reutemann, el santafecino que despertaba en sus compatriotas admiración y esperanzas de ser el sucesor del quíntuple campeón Juan Manuel Fangio, en su 10ª temporada y una historia tan rica en éxitos como en desventuras, a quien el título de Campeón del mundo hubiese coronado tanta prolijidad y templanza de su parte.

En el hemisferio austral, es fuerte la hipótesis de un boicot de parte del equipo de Frank Williams como represalia a la insurrección justificada (o impertinencia si la cuentan desde el norte) del piloto #2 al no dejar pasar al campeón vigente, Alan Jones, en el Gran Premio de Brasil.

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Ese momento había significado el acabose de cualquier cooperación entre los pilotos para llegar juntos a represar la exitosa labor del binomio en 1980. Al momento de la última fecha, Williams ya era campeón mundial de constructores. Era todo lo que deseaba Frank Williams, lo demás caía a un nivel inferior de prioridades.

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El Williams FW07C era la tercera evolución del modelo FW07, montaba un motor Cosworth DFV y caja Hewland FGA 400, con ajustes que lo hicieron problemático a lo largo de esa temporada. Era un wingcar ganador, que se hallaba con un motor en la cúspide de su desarrollo en relación a los motores turbo que se iban imponiendo en ese entonces, de la mano de Ferrari y Renault.

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Reuteman padeció a un Piquet, vicecampeon vigente, impecable en un Brabham BT49 que iba creciendo con el avance de la temporada, así como a un Gilles Villeneuve que peleando con el chasis de su Ferrari 126CK, pudo sacar lo mejor de su talento para lograr victorias memorables.

Volvemos a Las Vegas. Con un Reutemann inspirado como líder del campeonato, los Williams logran copar la primera fila de la parrilla, Villeneuve y Piquet en segunda fila. Watson y Prost completaban la zona puntuable en la largada.

El semáforo da verde y empieza la tragedia. el Lole cae de 2do a 5to, pero Piquet presumiblemente desconcentrado por dolores de cuello y espalda que había manifestado iba 8vo, era cuestión de aguantar.

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Y fue la caja del FW07C, que había demostrado problemas de fiabilidad en el año, la que traicionaría a la pretensión del argentino, logrando acabar en 8vo lugar, sin sumar puntos, en tanto Piquet conseguía colocar su Brabham en el quinto puesto, sumando así dos puntos que serian suficientes para asegurarse el primero de sus tres campeonatos, Se cuenta ya de manera anecdótica y suspicaz, que el coche de Alan Jones, quien no tenia opción alguna al título anduvo a las mil maravilllas, liderando de casi de punta a punta.

Fue suerte? Falta de previsión?

Una venganza de Frank Williams, quien sólo deseaba ser campeón de constructores?

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Lo único que queda patente es lo manifestado por el lole a los periodistas argentinos en la conferencia brindada al final de la carrera: <<fue el día más triste de mi vida>>.

Las fotografías corresponden a la colección de Alejandro de Brito.

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